Normativa SUNAT 2025: Guía Completa Para La Contabilización De Activos Ambientales Y Bonos De Carbono
A partir del 1 de agosto de 2025, la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (SUNAT) implementará una normativa específica para la contabilización de activos ambientales, con especial énfasis en los bonos de carbono y los gastos asociados a iniciativas de sostenibilidad. Esta actualización responde a la creciente demanda global de transparencia en la gestión ambiental y alineación con estándares internacionales, como los criterios del Consejo de Normas Internacionales de Sostenibilidad (ISSB). En un contexto donde las empresas peruanas enfrentan presiones regulatorias y sociales para reducir su huella ecológica, la guía de SUNAT busca estandarizar el registro de estas partidas, garantizando coherencia y comparabilidad en los estados financieros.
En primer lugar, los bonos de carbono serán reconocidos como activos intangibles, sujetos a criterios de medición y amortización específicos. Según la normativa, su valor inicial deberá determinarse con base en el precio de mercado vigente al momento de la adquisición, considerando factores como la oferta, la demanda y la vigencia del certificado. Posteriormente, las empresas estarán obligadas a realizar ajustes periódicos para reflejar las fluctuaciones en su valor razonable, registrando estas variaciones en resultados integrales o directamente en el patrimonio, según el modelo contable adoptado. Este enfoque busca mitigar distorsiones en los estados financieros, especialmente en un mercado caracterizado por su volatilidad.
Por otro lado, los gastos en sostenibilidad —como proyectos de reforestación, eficiencia energética o gestión de residuos— deberán clasificarse de acuerdo con su naturaleza y propósito. Aquellos que generen beneficios económicos futuros, como la instalación de tecnologías limpias, podrán capitalizarse y amortizarse durante su vida útil estimada. En cambio, los desembolsos vinculados a mantenimiento operativo o cumplimiento legal inmediato se reconocerán como gastos del periodo. Esta distinción exige un análisis técnico riguroso, respaldado por documentación que justifique la capitalización, como estudios de viabilidad o contratos de largo plazo.
Además, la normativa enfatiza la necesidad de revelaciones detalladas en las notas a los estados financieros. Las empresas deberán especificar metodologías de valoración de bonos, supuestos para estimar la vida útil de activos ambientales y riesgos asociados a su obsolescencia. Asimismo, se requerirá una descripción cualitativa de las iniciativas de sostenibilidad, incluyendo métricas de impacto ambiental, como toneladas de CO₂ reducidas o porcentaje de energía renovable utilizada. Estas exigencias no solo refuerzan la rendición de cuentas, sino que también facilitan la evaluación de desempeño por parte de inversionistas y organismos reguladores.
Un aspecto crítico de la guía es su enfoque en la auditoría y el control. SUNAT establecerá protocolos para verificar la consistencia entre las declaraciones ambientales y los registros contables, lo que implica la revisión de soportes como certificados de reducción de emisiones o informes de auditorías externas. Las empresas que incumplan los requisitos enfrentarán sanciones, desde multas hasta la exclusión de programas gubernamentales de incentivos verdes. Por ello, se recomienda a las organizaciones actualizar sus sistemas contables, capacitar al personal en normativas ambientales y establecer alianzas con expertos en mercados de carbono.
Si bien la implementación de estas normas supone desafíos operativos, también ofrece oportunidades estratégicas. Una contabilidad ambiental robusta no solo cumple con obligaciones legales, sino que posiciona a las empresas como actores responsables, atrayendo inversión sostenible y mejorando su reputación corporativa. En un escenario donde la transición hacia economías bajas en carbono es irreversible, adoptar estas prácticas anticipa ajustes futuros y contribuye a la competitividad en mercados globales.