Sunat Emite Guía para Contratos de Obra

Cómo Registrar Retenciones Y Anticipos En Contratos De Construcción

Una guía técnica dirigida a empresas y profesionales involucrados en contratos de construcción, con el objetivo de estandarizar el registro de retenciones y anticipos en este sector. Este documento, de carácter obligatorio, busca garantizar la transparencia fiscal y facilitar el cumplimiento de las obligaciones tributarias relacionadas con proyectos de obra pública y privada. A continuación, se detallan los aspectos clave que deben considerarse para aplicar correctamente las disposiciones de la guía, asegurando así un manejo contable y tributario alineado con las normativas vigentes.

En primer lugar, es fundamental comprender el concepto de *retenciones* dentro del ámbito de los contratos de construcción. Según la guía, las retenciones corresponden a los montos que el contratante retiene al contratista como garantía del cumplimiento de las obligaciones pactadas, usualmente asociadas a la calidad de los materiales, plazos de entrega o reparación de defectos. Estas retenciones, que suelen representar un porcentaje del valor total del contrato, deben registrarse contablemente en el momento en que se efectúan, utilizando los comprobantes de pago autorizados por la SUNAT, como facturas, recibos por honorarios o tickets de máquina registradora, según corresponda. La guía enfatiza la necesidad de especificar en dichos documentos el monto retenido, el porcentaje aplicado y el plazo máximo para su devolución, evitando así discrepancias futuras.

Por otro lado, los *anticipos* —pagos parciales entregados al contratista antes de la ejecución total de la obra— requieren un tratamiento diferenciado. La SUNAT establece que estos desembolsos deben documentarse mediante un acuerdo escrito entre las partes, el cual debe incluir cláusulas claras sobre las condiciones de devolución en caso de incumplimiento. Contablemente, los anticipos se registran como pasivos para el contratista hasta que se justifique su uso mediante avances físicos o financieros en el proyecto. La guía recalca la importancia de conciliar estos movimientos con los informes de avance de obra y los estados financieros periódicos, asegurando que los montos reflejen fielmente el progreso real de los trabajos.

En este sentido, la guía introduce una novedad relevante: la obligatoriedad de utilizar el Registro de Contratos de Construcción (RCC), una plataforma digital implementada por la SUNAT para centralizar la información de todos los proyectos. A través de este sistema, las empresas deben cargar los detalles de los contratos, incluyendo retenciones y anticipos, dentro de los diez días hábiles posteriores a su formalización. Este registro no solo agiliza la fiscalización, sino que también permite a los contribuyentes generar reportes automáticos para sus declaraciones tributarias, reduciendo errores y omisiones.

Además, la SUNAT enfatiza la relación entre estas prácticas y el Impuesto General a las Ventas (IGV). Las retenciones no constituyen base imponible para este tributo, ya que no representan un ingreso efectivo para el contratista hasta su liberación. En cambio, los anticipos sí están sujetos al IGV en el momento de su entrega, lo que exige una cuidadosa distinción en los libros contables. Asimismo, la guía recuerda que tanto retenciones como anticipos impactan en el cálculo del Impuesto a la Renta, por lo que su registro preciso es esencial para determinar la utilidad gravable de cada ejercicio.

Cabe destacar que el incumplimiento de estas disposiciones puede generar sanciones administrativas, multas e incluso la revisión integral de los contratos por parte de la SUNAT. Para evitar contingencias, se recomienda a las empresas actualizar sus manuales de procedimientos, capacitar al personal contable y legal, y realizar auditorías internas previas a la presentación de declaraciones.

La guía emitida por la SUNAT refuerza el marco normativo para el sector construcción, promoviendo una gestión financiera más ordenada y previsible. Al adoptar estas pautas, las empresas no solo cumplen con sus obligaciones fiscales, sino que también fortalecen su reputación ante clientes, proveedores y entidades crediticias, consolidando así un ecosistema empresarial más transparente y eficiente.